Otra goleada para recibir 2019 con mucha ilusión

Atlanta derrotó por 4 a 0 a Talleres en Remedios de Escalada, aprovechando las ventajas defensivas del local y el gran poder de ataque del equipo bohemio. Fernando Enrique fue la figura descollante del partido, y también tuvieron altos rendimientos Ignacio Colombini y Miguel Caneo. Atlanta cierra la primera rueda en tercera posición, pero con una suma de puntos excepcionalmente alta.

 

Por Carlos Stortz / Fotos de Juan Ignacio Calcagno

 

Un solo cambio decidió Castro para el partido en Remedios de Escalada: el regreso de Previtali en lugar de Seijas, armando así lo que parece ser el equipo titular de Atlanta, con su clásico 4-3-1-2. Talleres antepuso un planteo con 4 defensores, 4 volantes, y de los 2 delanteros uno (Aguirre) lo hacía un poco más retrasado, dejando a Fernández solo arriba. Pero el fuerte del equipo local estaba planteado en base a los dos carrileros, Arcuri y Badell, sin duda lo mejor de los rojiblancos.

El comienzo mostró un nivel de juego parejo, en el que ninguno parecía acercarse mucho a las vallas rivales. En 5’ un tiro libre de Badell sorprendió a Rago, al ejecutarse al primer palo, pero salió desviado. Enseguida, en 8’ Colitto se acomodó y probó de derecha, pero su remate se fue alto.

Poco a poco, Talleres fue desnudando algunas dudas en la defensa bohemia, y empezó a mostrarse más peligroso. En 14’ un centro de Aguirre no pudo ser capitalizado por Badell que entraba por el medio. En 20’ Talleres tuvo su oportunidad más clara en todo el partido: centro combado de Badell, y Fernández que se anticipó a un dubitativo Rago para puntear la pelota, que afortunadamente se fue alta.  En 23’ Arcuri le ganó a una vacilación defensiva bohemia, y logró eludir a Rago, pero no pudo concretar.

Cuando peor la estaba pasando, Atlanta abrió el marcador. Caneo manejó la pelota en el medio y puso el pase perfecto para Colombini (estaba en la misma línea de un defensor). El 7 bohemio la adelantó, avanzó, ingresó al área, midió, y terminó fusilando a Cacace con un disparo alto que infló la red.

A partir de allí, Talleres sintió el golpe; en 27’ Colombini tuvo una oportunidad de cabeza, pero la pelota se fue desviada. Enseguida Ochoa, lesionado, le dejó su lugar al debutante Joel Barbosa. Atlanta empezó a manejar el medio en los pies de Enrique y Caneo, así como volvía loca a la defensa local con los movimientos del incansable Colombini.

En 40’ Talleres tuvo una oportunidad de empate tras un lateral tirado rápidamente. Badell llegó a enfrentar a Rago, pero este se hizo de la pelota. Y en 42’ Colombini alcanzó a tirar un centro desde la derecha, en una pelota que parecía que se iba por línea de fondo; dudaron Cacace y Malvacio, y apareció en el medio la cabeza de Horacio Martínez (que había participado poco hasta allí), para que la pelota ingresara mansamente en la valla. El 2 a 0 debía dar tranquilidad a Atlanta.

Como suele ocurrir, Talleres salió con todo al comenzar la segunda etapa. En 3’ Aguirre aprovechó una desinteligencia defensiva y quedó solo ante Rago, pero remató desviado. En 6’ Badell tomó un rebote y su fuerte disparo se fue alto.

Pero el local volvió a sucumbir ante la calidad de Atlanta: en 10’ construyeron una gran jugada con Molina picando al vacío, taco, y Colombini que remató al arco después de acomodarse. El arquero logró rechazar y la pelota volvió a Caneo, que con un nuevo taco habilitó a Colitto. Llegó el centro para Martínez que entraba por el medio, que parecía que no llegaba, pero el 3 local (Gómez) ingenuamente lo manoteó para cometerle penal. El propio Martínez le pegó abajo (el arquero fue a ese palo) y puso el 3 a 0.

El DT local movió la estantería: sacó a un defensor y realizó dos cambios. Así pretendía acercarse a Rago, aún a riesgo de desprotegerse atrás. Pero lo cierto es que todo lo que vino estuvo absolutamente de más. Talleres tuvo más la pelota, pero en forma totalmente improductiva; Alan Pérez se lució sacando de abajo en muchas ocasiones.

Enrique manejaba los hilos de Atlanta, que ya empezaba a mostrar el cansancio de Caneo, Martínez y Colombini. El equipo del Pepe Castro fue manejando los tiempos, pero prácticamente no aparecieron jugadas de peligro para ninguno de los dos equipos, que parecían querer terminar el partido rápidamente.

Se empezaron a suceder los cambios, y lo único estadísticamente válido ocurrió a los 44’, cuando Colombini volvió a picar por derecha y recibir de Miranda, y terminó tocando atrás para Enrique que tuvo su premio con un disparo bajo y esquinado que se metió junto al palo derecho de Cacace.

Fue 4 a 0. Atlanta concretò una goleada de visitante y confirmó su tercer puesto. Su puntaje (en promedio, 2 puntos por partido) normalmente alcanza para ser campeón, pero en este caso, Atlanta tiene dos equipos por encima que lo superan. En la segunda mitad se definirá cómo siguen esos tres equipos, o si alguno de los de abajo logra colarse en ese lote. En cualquier caso, hasta ahora en los números el rendimiento es descollante. El 2019 dirá.

 

Talleres (Remedios de Escalada) 0: Cacace; Santana (ST 13’ Graneros), De Olivera, Malvacio y A. Gómez; Arcuri, Marrone, Laso (ST 26’ Ricci) y Badell; M.Aguirre y G.Fernández (ST 13’ Gil Clarotti). DT: Gustavo Noto. No ingresaron: Zeiden, Donato, Crocco y Mareco.

Atlanta 4: Rago; Molina, Cherro, A.Pérez y A. Ochoa (PT 28’ Barbosa); Enrique, Previtali (ST 37’ Seijas) y Colitto; Caneo (ST 31’ Miranda); Colombini y H. Martínez. DT: Fabián Castro. No ingresaron: Viain, Oyola, Mazzanti y M. Giménez.

 

Goles: PT 24’ Colombini (Atl), 42’ H.Martínez (Atl, de cabeza). ST 11’ H.Martínez (Atl, de penal), 44’ Enrique (Atl).

Amonestados: Ochoa y Molina (Atl); Cacace y Badell (Tall).

Arbitro: Gonzalo López Aldazábal.

Cancha: Talleres de Remedios de Escalada.