Martín Paredes, en busca de una identidad para la séptima

martinparedesMartín Paredes es el entrenador de la séptima división de Atlanta. Técnico joven y moderno, a los 41 años apuesta al trabajo y a la confianza en la capacidad de sus jugadores para darle una identidad propia de juego a su equipo.

Como futbolista profesional jugó en Huracán y Dock Sud en nuestro país, mientras en el exterior lo hizo en el Panionios y el Etnikos (Grecia) y el Hércules (España).

Paredes, que trabaja en el club con la divisiones infanto-juveniles desde el 2013, dialogó con el sitio oficial de Atlanta y contó su experiencia y visión del futbol juvenil.

-¿Cuál es tu trabajo anterior como técnico, donde te iniciaste?

-Yo estuve trabajando en España un tiempo, en el Atlético de Madrid, y luego también trabajé en una filial del Real Madrid. Volví a Argentina hace un año y medio y desde ese momento estoy trabajando acá, en Atlanta.

-¿En qué momento te decidiste por trabajar con chicos?

-Este es un primer paso para mí. Uno como ex futbolista quiere estar siempre conectado. La verdad es que yo tuve la suerte de jugar muchos años en Primera División y obtener distintas experiencias. Luego del descanso y de haberte desconectado del futbol profesional, te das cuenta de que en realidad, lo que querés es seguir ligado a la actividad. Y bueno, como decía, este es un primer paso y en general siempre son los chicos. Yo empecé a trabajar en España con los más chiquitos, lo que sería la novena división de acá, y de a poco fui subiendo. Hasta que volví al país y tuve la suerte de entrar en un club como Atlanta que me brindó la posibilidad de empezar con los chicos de pre-novena el año pasado, y ahora actualmente tener la posibilidad de dirigir a la séptima división del club. Creo que es un salto o un paso normal de acuerdo a las aspiraciones de cualquier persona en esta carrera.

-¿Cómo se trabaja en Atlanta?

– Gracias a Dios estoy muy contento y muy a gusto de estar en este club. Se trabaja bien, con las limitaciones que podemos tener -como todos los clubes las tienen-, y como todo club tiene sus pro y sus contras. No hay clubes perfectos. Digamos que puede haber dos o tres que uno conozca, pero lo más importante es que estamos rodeados de buena gente, que tenemos libertad para trabajar, que tenemos un coordinador que apoya nuestro trabajo. Trabajamos en equipo. Tenemos buenos colegas, tanto a la mañana como a la tarde. Nos llevamos bien y lo que es bueno es que tenemos todos los mismos objetivos: tratar de sacar y formar chicos para que Atlanta mañana pueda nutrirse de ellos.

-¿Cómo ves a la séptima, tu división?

-La séptima es una división con un material técnico muy importante, porque tiene jugadores bien dotados técnicamente. A mí me tocó agarrarla este año, dos semanas antes de comenzar el campeonato, y hubo que armar el equipo, hubo que trabajar mucho porque son chicos a los que, más allá de sus condiciones técnicas, hay que enseñarles, incorporarles conceptos tácticos que ya tienen que estar para el año que viene, cuando pasen a sexta división y ya empiecen su carrera hacia la Primera. Gracias a Dios, son chicos que han asimilado muy bien tanto el trabajo físico que hacen con el profe (Pablo Opezzi), así como lo técnico y táctico que trabajan conmigo. En el campeonato, estamos ahí, estamos peleando y lo vamos a pelear hasta lo último. Acá en inferiores, los resultados son relativos. Y si bien los chicos quieren ganar, y lógicamente que uno siempre también quiere ganar porque juega y entrena para eso, lo más importante es cómo juega el equipo. Y la séptima es una división que juega el futbol que a mí me gusta, que trata de jugar bien la pelota, de presionar en todos lados y realmente tiene jugadores para eso. Pero el mayor trabajo es de ellos, porque hay chicos que tienen un compromiso enorme, que quieren llegar a Primera y en esta institución, cosa que hoy no es fácil de encontrar.

-Hablando del futbol que te gusta, ¿cuál es tu sistema de juego preferido, tu técnico espejo?

-Los sistemas son elásticos. Nosotros, en el caso de la séptima, jugamos con cuatro en el fondo, tres volantes -un cinco sólo cuando hoy se usa mucho el doble cinco-, con enganche y con dos delanteros, de los cuales uno juega bien abierto por afuera. A mí me gusta abrir mucho la cancha, jugar por afuera y llegar con los volantes, presionar bien arriba y cuando la recupero, armar triangulaciones y buscar espacios vacíos. Es muy fácil decir que el modelo que a uno le gusta es (Pep) Guardiola, que hoy está de moda. Pero sí es cierto también que ese es el juego que me gusta, un esquema con presión adelante y constante, y que cuando se tiene la pelota, tratarla bien. Lógicamente que necesitas el material para trabajar así y yo tengo la suerte que lo tengo, entonces se juega. Lo más importante siempre, más allá del sistema, es que al equipo hay que darle una identidad. Y el que ve hoy jugar a la séptima, sabe que es un equipo agresivo, que presiona, que juega… Puede jugar mejor o peor, tener un rival más duro o no pero ya se sabe a lo que juega porque tiene su identidad y para mí eso es lo más importante. Después los sistemas son absolutamente elásticos, desde mi opinión quien se ata a un sistema está condenado al fracaso.

-¿Qué te gustaría que mañana se diga de Martín Paredes como técnico, que les trasmitiste a tus jugadores?

-Lo principal es la persona. A mí me gusta hablar de frente con los chicos, sin mentirles porque no me gusta engañarlos. Desde el primer día planteo las reglas. Son claras, todo el mundo compite sanamente con todo el mundo y nosotros como cuerpo técnico, el profe Pablo y yo, vamos a mirar que eso se lleve a cabo. Mediante esas reglas claras, el jugador con las consignas claras entiende. Acá no hay dobleces. Las cosas que tenemos que decir, las decimos nosotros, quedan ahí. Esto es como primera medida: un tipo con códigos y que a los jugadores los trata bien. De ahí en más, doy todo lo que pueda aportarle a cada uno en su posición. Y espero que el día de mañana digan, “esta situación yo la aprendí cuando me dirigió tal técnico”. Ojalá que les queden conceptos porque ellos tienen una carrera que, si bien les falta para llegar a Primera, me gustaría que me evalúen o me reconozcan como un tipo justo con ellos y trabajador.