En una noche muy triste, Atlanta se quedó afuera del Reducido

De golpe, toda esa ilusión que se había sembrado durante el año, se apagó. Así de injusto, así de contundente. En una noche triste y olvidable desde muchos aspectos, Atlanta perdió 2-1 contra Almagro en Villa Crespo y se quedó afuera en cuartos de final del torneo Reducido por el segundo ascenso.

MancinelliContraAlmagro

Por Federico Kotlar (@fkotlar)

Aníbal Biggeri presentó un equipo sin sorpresas, más allá de alguna duda que podía haber sobre el puesto de segundo marcador central y que finalmente ocupó Martínez Montagnoli. El esquema fue el clásico 4-4-2 que impuso desde que llegó a Atlanta, con los mismos intérpretes que el DT eligió como base del equipo.

Atlanta tuvo un arranque furioso en el partido, mientras bajaba una lluvia intensa y los hinchas desde la popular y la platea, empujados por la enorme expectativa, trataban de hacer lo suyo. Fue para adelante el equipo y logró en ese comienzo arrinconar a Almagro. Pero la claridad en el juego no apareció, como tampoco lo haría después: por mérito del rival o impericia propia, Atlanta parecía condenado a abusar del pelotazo para Bonfigli y Pedrozo, una táctica que al menos en esta ocasión le dio un pobre resultado.

Tampoco el rival aportó demasiado en esa primera etapa, aunque logró encontrar algunos momentos de buen juego en los huecos que se generaban a espaldas de los dos volantes laterales de Atlanta, Mancinelli y Guzmán. Arce consiguió a veces funcionar como eje por la izquierda, sin generar situaciones de mayor peligro para el arco de Aurrecochea.

El escenario de tensión de los dos lados se profundizó en el segundo tiempo. Atlanta siguió sin poder elaborar circuitos de juego de mitad de cancha para adelante. Con Serrano por momentos fuera del escenario porque la pelota le pasaba por arriba entre tanto pelotazo, y Guzmán y Mancinelli sin pimienta, se dependía de un golpe de suerte para poder ilusionarse con desequilibrar.

Ante este panorama, Biggeri buscó las respuestas en el banco con los ingresos de Maraschi, Galeano y Quiroga por Pedrozo, Serrano y Guzmán. En todos los casos, puesto por puesto, sin modificar el esquema. Los caminos al gol seguían sin aparecer. Hasta que pasó el imprevisto que dividió el partido en dos.

Iban 34 minutos y Bonfigli desbordó muy bien por izquierda para enviar un envenenado centro rasante al área. Cuando Maraschi ingresaba para tratar de mandar la pelota adentro, lo anticipó bien Arrechea y despejó la pelota. Pero el delantero de Atlanta tropezó y siguió su recorrido con tan mala fortuna que golpeó con su cabeza en la rodilla al arquero Agustín Gómez. El delantero quedó tendido en el suelo, mientras el árbitro Stoklas -que además sancionó erróneamente tiro de arco- no entendía la gravedad de la situación y pedía que el juego continuara. Finalmente permitió que Maraschi fuera atendido y cuando los médicos vieron su cuadro decidieron llevarlo en ambulancia para que lo atendieran en un hospital.

El partido entonces quedó suspendido, mientras Atlanta trataba de digerir la consternación por la salida de Maraschi. La situación lo dejaba además con un jugador menos porque Biggeri ya había hecho los tres cambios. Parecía una reformulación de la Ley de Murphy: si algo puede salir mal para Atlanta, saldrá mal. Unos cuarenta minutos después de la jugada de la desgracia, el partido se reanudó y ya nada volvió a ser igual.

A los 36, Ronconi envió un centro llovido desde la derecha del ataque que no parecía llevar mayores complicaciones. Pero Aurrecochea calculó mal la trayectoria y cuando tiró el manotazo terminó con la pelota dentro de su propio arco. En una jugada absurda, parecía que se terminaba toda la esperanza. Pero todavía iba a haber un rato para la ilusión.

Apenas un minuto después del tremendo impacto del gol insólito que recibió, Atlanta pudo devolver el golpe. Consiguió por primera vez en una jugada elaborada quebrar a la defensa rival: Bonfigli desbordó por izquierda y mandó al medio el centro preciso para que Mancinelli empujara la pelota adentro y el estadio de Villa Crespo se transformara en una caldera.

Parecía que Atlanta estaba para ganarlo. Y acaso esa misma percepción que tuvo el equipo fue la que terminó de inclinar la historia hacia el lado del rival. Porque en un descuido de la defensa Castano, de buena actuación cuando ingresó -Ruiz, consciente de la inferioridad numérica de Atlanta, lo sumó a la delantera en la reanudación para jugar con tres puntas-, superó la marca de Silva y mandó un centro atrás que Altamirano conectó con un tiro rasante para marcar el 2-1 que sería definitivo.

Fue para adelante Atlanta en busca del nuevo empate, pero ya el desenlace estaba sentenciado. En una noche en la que todo salió mal, en Villa Crespo se vio cómo se escapaba otra vez una ilusión. Será el tiempo entonces de digerir una caída muy dura y esperar que 2016 sea finalmente el año de ese despegue que Atlanta necesita. Aunque por ahora el dolor de la derrota tape cualquier posibilidad de soñar.

SINTESIS

Atlanta (1): Aurrecochea; Silva, Cortizo, Martínez Montagoni y Torres; Mancinelli, Palisi, Serrano (ST 26’ Galeano) y Guzmán (ST 29’ Quiroga); Pedrozo (ST 18’ Maraschi) y Bonfigli. DT: Aníbal Biggeri. No ingresaron: Dobler, Talamonti, Cequeira y Diego Martínez.

Almagro (2): Agustín Gómez; Ronconi, Arrechea, Luciatti y Sansotre; Ruiz Sosa, Chaves (ST 34’ Castano), Quiroz y Arce (ST 45’ Ruquet); Holgado (ST 18’ Yaqué) y Altamirano. DT: Fernando Ruiz. No ingresaron: Espindola, Dibenedetto, Sparapani y Colombini.

Goles: ST 36’ Ronconi (Alm), 37’ Mancinelli (Atl) y 41’ Altamirano (Alm).

Amonestados: Serrano, Pedrozo y Palisi (Atl): Quiroz, Agustín Gómez, Sansotre y Luciatti (Alm).

Arbitro: Carlos Stoklas.

Cancha: Atlanta.

Foto: Juan Ignacio Calcagno.