Bichi Paredes: Un ídolo todo terreno

Desde hace un tiempo, el Bichi Paredes lleva adelante un programa llamado “Encuentro por la Inclusión” en el que lucha todos los días por darle una mejor calidad de vida, con el fútbol como principal excusa, a chicos de algunas villas de Buenos Aires. En esta charla exclusiva con prensa oficial, expresó su principal anhelo a mediano plazo: “sueño con tener una fundación enorme junto a Atlanta, club al que amo y soy hincha, y que podamos ayudar a la mayor cantidad posible de chicos de todo el país”.  

 – ¿Cómo y de dónde surge el proyecto que llevás adelante con los chicos del “Barrio 31”?

– Es un proyecto familiar que surgió entre mi señora, mi hijo y yo, que arrancó en Formosa hace poco más de cinco años con la idea de poder ayudar a los chicos carenciados de esa provincia, especialmente a los de El Espinillo, de donde soy oriundo. Le pusimos mucha fuerza desde el principio, mucha entrega, siempre fue todo a pulmón. Recibimos la ayuda de amigos, familiares e incluso de hinchas bohemios que siempre estuvieron y están presentes. Nunca aflojamos y la idea es siempre tratar de ir avanzando por y para los chicos. La idea original fue hacer clínicas de fútbol en Buenos Aires para chicos del interior, obviamente sin cobrarles un peso, con mucho esfuerzo y colaboración de la gente. Luego se empezó a expandir y llegó a Córdoba y Comodoro Rivadavia, hasta que tocó el oído de la Secretaría de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires por intermedio del Subsecretario de Deportes Luis Lobo, quien no dudó en implementar el proyecto que le presenté para llevarlo a cabo con los chicos de las villas de la ciudad. En este contexto, se lanzó este programa y se lo llamó “Encuentro por la inclusión”, que tiene como focos principales en esta primera etapa a la villa 31 de Retiro y a la 21/24 de Barracas.

– ¿Cuál es el objetivo de este proyecto?

– En “Encuentro por la inclusión” queremos que estos chicos de bajos recursos tengan las mismas posibilidades que los que están en categorías formativas de clubes, pero haciendo hincapié -desde el deporte- en que estudien y se formen, esa es nuestra prioridad y queremos que esa sea la prioridad de ellos también, más allá de lo futbolístico. La segunda meta de este programa es generar encuentros como el que hicimos en Atlanta hace algunos días y como hemos hecho con clubes de Lobos o San Miguel, generando integración con chicos de otros deportes incluso, no sólo a partir del fútbol.

– ¿Desde qué lugar Atlanta puede o intenta darte una mano con esta acción que estás realizando?

– Viendo y compartiendo el día a día con los chicos, ellos ven a Atlanta como un club de los más grandes. Sería hermoso poder hacer algo con el club y abrirles puertas a estos chicos, no sólo a los que pertenecen al programa sino también a los del barrio y cercanías a Villa Crespo, como un espacio de contención y no necesariamente incluyéndolos en los equipos de inferiores o profesionales, no me refiero a eso, sino apoyando esta movida y que ellos puedan tener un lugar donde hacer amigos y crecer desde lo social.

– ¿Cuáles son los próximos pasos del proyecto teniendo en cuenta que se acerca fin de año y son fechas un tanto particulares?

– Me encantaría poder aprovechar el verano de Atlanta, de hecho ya estamos hablando con algunas personas del club como para realizar actividades de integración que sean el trampolín hacia algo más grande y novedoso para el futuro. Por otra parte, seguiremos trabajando en los barrios carenciados, viendo jugadores y acompañándolos en su camino, con la esperanza de poder sumarlos -como ya hay varios que están en la inferiores bohemias- a la cantera del predio Carbone. Es un sueño ver a los chicos que ya forman parte de Atlanta, por eso agradezco todos los días a los directivos que entendieron perfectamente de qué se trata el programa y sumaron sus voluntades para cristalizarlo en el club.

– Sos una persona que por vocación siempre está pendiente de los que menos tienen y buscando actividades para que esos chicos puedan cumplir sueños y proponerse metas, ¿tenés otros proyectos o campañas que ya estés pensando para más adelante?

– Si. Lo importante es que esto surge a partir de mis vivencias y por eso puedo ponerme en el lugar de estos chicos. Gracias a Dios mis padres nunca dejaron que me faltara nada, sólo que tal vez no teníamos acceso a la indumentaria, pelotas, botines, etc. Y por estos motivos encontré en este proyecto la mejor forma de ayudar a los chicos que menos tienen. Soy un agradecido a la vida que me dio tantos amigos y a clubes como Atlanta que me dieron la posibilidad de ser conocido, por lo que a través de todo eso puedo conseguir cosas que para estos chicos son imprescindibles y que a mí me reconfortan y me llenan de placer conseguirlas. La gente que me ayuda, que colabora, que dona, se siente muy feliz al hacerlo y me lo demuestran siempre. Por otro lado, quiero destacar que las necesidades que tienen los chicos de Formosa por lo general son distintas a las de los chicos de la villa 31. Allá falta ropa, alimentos, etc., pero en la villa necesitan afecto, contención, una palabra de cariño, y eso es lo que intento brindarles más allá de lo material, que siempre les es útil.  La idea del proyecto es sacarlos del ambiente en el que están cotidianamente como para que sociabilicen con otras personas. Me gusta llevarlos a distintos polideportivos, incluso a otras provincias, siempre con la idea de “incluirlos” y con el objetivo de que, ante todo, sean buenas personas. Trato de inculcarles valores, los mismos que aprendí yo en la vida, por eso no solamente intento enseñarles a jugar al fútbol, sino que me gratifica muchísimo más que ellos puedan y sepan decir “gracias” o un simple “te quiero”.  

  – ¿Qué objetivos personales perseguís a la hora de llevar a cabo estas cuestiones? ¿Qué es lo más lindo que te queda de estas cosas?

Sueño con tener una fundación junto con Atlanta, club al que amo y del que soy hincha, en la que podamos ayudar a chicos de todo el país, dándole contención desde lo social y, obviamente, desde lo deportivo. Todo lo que hacemos con mi gente es a pulmón, sin ningún fin lucrativo, por eso luchamos por estos chicos y vamos a seguir paso a paso trabajando duro para que sus sueños se sigan cumpliendo. Dimos el primer pasito, eso es bueno…

– Cambiando de tema, y más allá de lo futbolístico, ¿como ves a Atlanta en relación a los años en los que vos integraste los planteles profesionales respecto a la integración con los jóvenes, las actividades amateurs que se pueden desarrollar y la infraestructura? ¿Si tuvieras que agregar o sacar algo que sería?

– Me encantaría que el club pueda volver a las raíces. Estuve en las muy buenas y en las muy malas, y ahora estamos retomando ese camino. Me acuerdo que cuando era jugador terminábamos de entrenar o jugar y nos quedábamos a comer en el buffet. Por eso hago hincapié en esto de trabajar en conjunto tanto en lo social como en lo deportivo, sería un sueño hermoso.