Triunfo ante Estudiantes de Río Cuarto

Atlanta se llevó otra gran victoria con un nuevo golazo de Flores.

Por Federico Kotlar

Una canción llamada “Las flores” se pregunta “para qué vivimos esta vida si no hay tiempo para los errores”. Aunque si se habla de Flores por Villa Crespo, los hinchas de Atlanta pensarán menos en los bellos versos de Benjamín Amadeo que en Leo, ese que después de un torneo con algunas sombras tuvo el tiempo -tan necesario a veces- para mostrar todo lo que podía dar. Ese jugador que a pura trepada por el lateral derecho, y con remates furiosos que limpian las telarañas de los ángulos del arco, es uno de los bastiones de esa ilusión bohemia que pelea arriba en las posiciones. Con otro golazo suyo, el Atlanta de Erviti se llevó una importante victoria por 1-0 contra el siempre difícil Estudiantes de Río Cuarto.
El DT decidió mantener al mismo equipo que había conseguido el triunfo en Mendoza ante Gimnasia, con la única variante de la inclusión de Alan Pérez -cumplida ya su suspensión de una fecha por la expulsión ante Riestra- por Valentín Perales en la defensa. Y, como había ocurrido en Cuyo siete días antes, Atlanta se encontró con un rival peligroso que tenía armas más que suficientes para lastimar.
Más allá de que las primeras llegadas claras del partido fueron de Atlanta, ambas de la mano de un Colombini que construyó otra actuación muy sólida, Estudiantes fue el que llevó las riendas en la mayor parte de la primera etapa. Complicaba con un esquema que mostraba virtualmente cuatro delanteros, con Talpone suelto en el medio e integrado a Cainelli, Ferreira y Hesar para pisar el área con peligro.
Algunas salidas inseguras de Rago derivaron en sustos: a los 15 salvó Alan Pérez con un cierre impresionante y un minuto después el arco estuvo otra vez cerca de caer en una serie de rebotes. El equipo mantenía la doctrina de evitar el pelotazo desde el fondo, pero la lluvia había alterado las condiciones del campo de juego y la pelota mojada generaba algunos problemas. Si a eso se sumaba el buen criterio de los jugadores de Estudiantes para moverse en ataque, había motivos sobrados para temer.
Así y todo, Atlanta encontraba huecos arriba como para ilusionarse y a los 24 Solari falló el centro atrás después de haber llegado hasta el fondo. Pero Estudiantes no cedía en sus intentos y a los 32 Hesar desperdició una chance clarísima cuando tiró afuera un centro que le cayó en los pies en el segundo palo, con Rago fuera de acción. Fue entonces que apareció otra vez una de las grandes armas del equipo de Erviti.
Atlanta halló un nuevo agujero en la defensa de Estudiantes y Ramírez desde buena posición le dejó la pelota a Flores, que entraba vacío por la derecha. El lateral se acomodó, se perfiló y sacó un remate espectacular que se metió en el ángulo superior derecho del arco de Olivera.
Más allá de la ventaja parcial, estaba claro que el local necesitaba reacomodar las piezas, como terminó de confirmarlo la nueva chance que falló Estudiantes en un ataque Franco en el que Ferreira la mandó afuera.
Erviti entendió las señales. Esta vez no esperó para reforzar la defensa y ya en el comienzo del complemento hizo ingresar a Perales por un Taborda que no logró pesar en sus minutos en cancha. Y desde el principio, con cinco defensores, se vio a un Atlanta más asentado, que le cerró los caminos a un rival que se fue sintiendo cada vez más incómodo.
De a poco empezaron a crecer las figuras de Alan Pérez en el fondo de la defensa y de Agustín Bolívar en el mediocampo. Impecables a la hora del quite y también del anticipo, para poder sacar del fondo a un equipo que por momentos sintió la tentación de refugiarse muy cerca de Rago para cuidar la ventaja.
Parado con un 5-3-2 que de a ratos se volvía 5-4-1 cuando Solari se integraba a la línea de volantes, el Bohemio aguantó estoicamente a un Estudiantes que dejó solo tres defensores, puso todo su talento en busca del empate y mandó a la cancha la experiencia de Ortigoza para tratar de encontrar espacios que casi nunca aparecieron.
Tuvo alguna chance perdida el visitante, pero también los de Erviti pudieron haberlo liquidado en un cabezazo de Colombini o en una entrada de Ochoa Giménez, que entró en el segundo tiempo y todavía busca reencontrar su nivel. Sólido, con el sufrimiento de rigor -porque si no, no sería Atlanta-, el Bohemio se llevó un triunfo ante un rival áspero y contra el que había perdido los tres partidos de la temporada pasada. Como con la victoria en Mendoza, para ganarle también a la historia. Y para demostrar que las armas para volver a soñar están ahí, aunque en algún momento pueda haber un tropezón. Porque después de todo, para que vivimos esta vida si no hay tiempo para los errores.

SÍNTESIS

Atlanta: Rago; Flores, Alan Pérez, Martín García, Ramiro Fernández (ST 38m. Luque); Gabriel Ramírez, Bolívar, Riquelme (ST 17m. Ochoa Giménez), Taborda (ST Perales); Solari (ST 30m. Pedrozo) y Colombini. DT: Walter Erviti. No ingresaron: Tello, Hernán López, Medina, Casazza y Cristian García.

Estudiantes de Río IV: Olivera; Adin (ST 24m. Ortigoza), Pardo, Padilla, Ihitz (ST 37m. Ceresole); Bottino, Romero (ST 37m. D’Angelo), Talpone (ST 32m. Arturia); Cainelli, Ferreira y Hesar. DT: Gerardo Acuña. No ingresaron: Bigo, Emanuel Martínez, Dutari, Raballo y Cuello.

Gol: PT 36m. Flores (A).

Amonestados: Martín García (A) y Padilla (E).

Árbitro: Pablo Dóvalo.

Cancha: Atlanta.

GALERIA DE FOTOS (Federico Imas, Prensa Oficial)

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