¡Hasta siempre y gracias!

Por Edgardo Imas.

Cotidianamente el coronavirus nos va arrebatando los afectos más fuertes. Familiares, amigos, ídolos deportivos y artísticos. Golpea bien abajo el COVID-19 llevándose antes de tiempo, y de lo que imaginábamos, a seres queridos y próximos, pero también a aquellos que nos remiten a nuestra infancia y juventud. Y si no los conocimos presencialmente —adverbio de moda—, por lo que nos contaron padres, tíos y abuelos.

Hoy nos toca despedir a Carlos Timoteo Griguol. Timo, el Maestro, el Viejo, los vocativos que nos hacían entablar una relación muy particular, casi íntima, con él. Jugadores, colegas, dirigentes e hinchas, todos coinciden en que sus enseñanzas excedían las futbolísticas, extendiéndose a las de la vida misma. Un verdadero maestro de la vida.

Su primera etapa como jugador la desarrolló en Atlanta, adonde llegó en 1957 procedente del Club Las Palmas, de Córdoba, su lugar de nacimiento hace 86 años. Centrojás ubicuo, aguerrido, de gran estampa, permaneció en el Bohemio hasta fines de 1965, cuando fue transferido a Rosario Central. Años de oro del fútbol, y de la institución, con la obtención de la Copa Suecia, los cuartos puestos logrados en 1958 y 1961, los grandes jugadores que surgían del club y que acompañaron a Griguol (Artime, Gatti, Errea, Bonczuk), la inauguración del actual estadio, los claveles que se repartían al público propio y rival.

Sin embargo, Griguol en Atlanta vivió mucho más que éxitos futbolísticos en Primera División. En Atlanta y en Villa Crespo, Carlos creció y maduró como jugador y como persona. Fue allí donde se nutrió de lo que luego transmitió en su larga carrera como entrenador, por la cual es aún idolatrado en Rosario Central y, principalmente, en Ferro y Gimnasia La Plata.

Fueron los años de la pensión, del trabajo en el comercio del presidente don León Kolbowski, de los bailes en la sede social, de conocer a su compañera de toda la vida: Beatriz Suárez, jugadora de la Primera de básquet femenino de Atlanta. Los tiempos en que recibió las enseñanzas de grandes directores técnicos como Victorio Spinetto, Adolfo Mogilevsky y Osvaldo Zubeldía, y de grandes compañeros con mayor experiencia, como Rodolfo Bettinotti, Ángel Rocha, Oscar Clariá y Alberto Dezorzi.

Nunca se dieron las circunstancias para que regresara a Atlanta como DT, pero Carlos nunca olvidó los años vividos en la institución que lo trajo desde Córdoba y que se transformó en su plataforma de lanzamiento. Agradecido, siempre se prestó al llamado de Atlanta para participar en momentos relevantes de la historia del club: así estuvo en 2004 en la fiesta del centenario, en 2007 en la fiesta de la recuperación de la sede social, en 2009 en el homenaje a los ganadores de la Copa Suecia, en 2017 en el homenaje por el partido 1000 en el actual estadio.

De algún modo, su último contacto con Atlanta fue en 2018, cuando recibió en un bar de Caballito la cinta de capitán con glorias del club —él incluido— que iban a utilizar los capitanes en divisiones inferiores, una iniciativa del socio Ángel Otero y del autor de estas líneas.

Se nos fue Griguol, seguimos perdiendo físicamente a quienes forjaron la historia de Atlanta, del fútbol nacional y de la cultura popular argentina. Quedan numerosas anécdotas, recuerdos, con Carlitos como protagonista. Y lecciones. De fútbol, y de vida.

LOS NÚMEROS DE CARLOS TIMOTEO GRIGUOL EN ATLANTA

Volante central, nacido en Córdoba el 4 de septiembre de 1934.

Jugó en Atlanta entre 1957 y 1965: 246 partidos, 16 goles.

Integró el plantel que disputó en 1958-60 la Copa Suecia, cuya final jugó y

ganó.

Siendo jugador de Atlanta, tuvo once presencias en la Selección Nacional, en 1959 y

1961-1963.

Debut  oficial en Atlanta: 5/5/1957, Atlanta 1 Ferro 0, primera fecha del Campeonato de Primera División 1957.

Último partido oficial en Atlanta: 19/12/1965, Boca 3 Atlanta 1, fecha 34 del Campeonato de Primera División.

1965.

Llegó a Atlanta procedente del Club Las Palmas (Córdoba) en 1957 y a principios de 1966 fue

transferido a Rosario Central. Una vez retirado, fue director técnico en Rosario Central,

Ferrocarril Oeste, América de México, River Plate, Gimnasia La Plata, Betis (España).