Atlanta rescató en Ezeiza un punto que puede valer mucho

Había quedado lejos aquella gran exhibición en Escalada ante Talleres, cuando Atlanta despidió la primera rueda del campeonato con un 4-0 y una actuación casi perfecta. Y se sabía que la parada era complicada en la reanudación del torneo: porque Tristán Suárez es un equipo con jugadores de jerarquía, experimentados y que sabe cómo hacerse fuerte en Ezeiza. De poco servía aquel antecedente de la primera rueda, con victoria 4-0 en Villa Crespo: era fundamental sumar para que la segunda mitad del campeonato, esa en la que Atlanta se jugará la mejor chance de los últimos años para conseguir el ascenso, arrancara con buenas sensaciones. Y si bien quedaron motivos para tener cautela en lo futbolístico, el equipo se encargó en el segundo tiempo de despejar cualquier duda que pudiera haber sobre sus reservas anímicas. Fue un 2-2 que se festejó casi como un triunfo y en el que los del Pepe Castro ofrecieron dos versiones completamente distintas.

Por Federico Kotlar (@fkotlar)

Alan Pérez anticipa a Salmerón. (Foto: Federico Imas)

 

Atlanta salió a la cancha con el equipo que su entrenador considera ideal, y que ya había alineado en la última fecha de la primera rueda. De entrada quedó claro que los dos apostaban a esquemas similares, con cuatro defensores, tres volantes definidos, dos delanteros y un enganche en el que se depositaban las mayores esperanzas para la creación. El problema para Atlanta fue que mientras a Miguel Caneo le costaba llegar a la pelota y distribuirla con fluidez hacia los compañeros, Gerardo Martínez -flamante incorporación de los de Ezeiza- se hizo dueño del partido desde el minuto cero. Y fue justamente él quien, cuando iban apenas 5 minutos, con un pase preciso dejó a Luis López con la pelota al pie dentro del área y mano a mano contra Cherro. El auxilio para el central nunca llegó y el delantero mostró toda su calidad: dejó atrás a su marcador con un enganche y clavó su remate arriba en el segundo palo, lejos del achique de Rago.

Demasiado pronto el local se había puesto arriba en el marcador, y el golpe pareció demasiado duro para un Atlanta que no tenía reacción y parecía agobiado por el calor pegajoso de la tarde. Los volantes de Tristán se movían como aviones mientras los jugadores bohemios tenían extremas complicaciones para cruzar la mitad de la cancha. Ninguno de los habituales motores del mediocampo aparecía: Previtali estaba demasiado atado al intento -infructuoso- de controlar a Martínez, Enrique se mostraba raramente impreciso, Colitto se perdía en sus intentos esforzados por avanzar a pura explosión y Caneo recibía siempre la pelota o muy cerca de su arco o superado en número. Apenas en una pelota parada inquietó Atlanta, cuando a los 16 minutos Colombini dio un indicio de que estaba en una gran tarde y metió un cabezazo que la defensa alcanzó a despejar en la línea.

Casi nada funcionó en ese primer tiempo, y por eso no extrañó demasiado que el local sumara un segundo gol que podría haber llegado antes. A los 39 minutos, después de que tocaran la pelota todos los mediocampistas de Tristán Suárez, Trinidad sacó un remate espectacular que se coló en el ángulo del arco de Rago. No había nada que reclamar.

Cuando más difícil era encontrar motivos para esperanzarse, apareció la clase de uno de los grandes jugadores que hay en el plantel. El Negro Enrique, de flojísimo primer tiempo, sacó un centro medido para que Cherro volviera a ganar en el área de enfrente, peinara la pelota con precisión y Colombini la empujara sobre la línea en el segundo palo. Atlanta volvía a estar en partido.

Ese impacto fue determinante. Aun con los mismos intérpretes, el Atlanta del Pepe Castro parecía otro en el complemento. Previtali se paró unos metros más adelante y el equipo empezó a arrinconar a un Tristán Suárez que había hecho el gasto en el inicio pero sin poder liquidar la historia. Con más dominio de la pelota, la defensa también ganó en seguridad y Molina volvió a ser ese lateral que deja el surco por la derecha. Pero por más que se había pasado a dominar el partido, faltaba presencia en los metros finales. Horacio Martínez no era el delantero implacable de tantas tardes y Caneo, discontinuo, no llegaba nunca a meter esa pelota precisa que se necesitaba como el oro para quebrar el orden de Tristán.

Cuando faltaban menos de veinte minutos, perdido por perdido, el Pepe decidió resignar el orden defensivo y meter más fichas adelante. Entró Oyola a tratar de desequilibrar con su explosión, después Pedrozo y ya en el cierre Milton Giménez, para terminar con cuatro delanteros netos más Oyola y Caneo en cancha. Así y todo, costaba que alguien les llevara la pelota a tantos hombres de ataque. Pero cuando ya se extinguía la ilusión, esa pelota llegó y desató el festejo.

Iban 43 minutos y la defensa anticipó justo al recién ingresado Milton cuando estaba para empujar la pelota al gol. El rebote le cayó al Pony Oyola, que sacó un centro exacto al primer palo donde entraron tres jugadores de Atlanta sin marca ante la abrumada defensa local. No llegó a cabecear Giménez pero sí Colombini, que con un frentazo exacto superó a Jara y puso el 2-2 definitivo para la alegría del pueblo bohemio.

En el final hasta pudo haberlo ganado Atlanta, pero Colombini no tuvo fuerza para meter el remate final luego de haber superado fuera del área al arquero. Hubiera sido demasiado premio para un equipo que se fue contento por el punto en una cancha difícil y ante uno de los rivales con mayor calidad de la categoría. Por fútbol, pero sobre todo por garra, después del examen de Ezeiza la ilusión sigue bien latente.

 

SINTESIS

Tristán Suárez (2): Jara; Carrasco (ST Levi), Varela, Aguirre, Floris; Quiroga, Vélez, Trinidad (ST 34′ Barrientos); Gerardo Martínez; Salmerón (ST 13′ Lorefice) y Luis López. DT: Bazán Vera. No ingresaron: Fretes, Vicente, Galeano y Vizcarra.

Atlanta (2): Rago; Molina, Cherro, Alan Pérez y Ochoa (ST 29′ Oyola); Enrique (ST 34′ Pedrozo), Previtali y Colitto (ST 42′ Milton Giménez); Caneo; Colombini y Horacio Martínez. DT: Fabián Castro. No ingresaron: Ferrero, Barbosa, Seijas y Miranda.

Goles: PT 4′ Luis López (TS), 39′ Trinidad (TS), 43’ Colombini (A); ST 43′ Colombini (A).

Amonestado: Gerardo Martínez (TS).

Arbitro: Rodrigo Sabini.

Cancha: Tristán Suárez.

Fotos: Federico Imas.