Nico Bianchi Arce firmó contrato y está en casa: “Los sueños son para cumplirlos”

No hace falta ser demasiado perspicaz. Basta con ver un par de escenas de la mañana en la cancha de Atlanta para darse cuenta de lo que pasa y saber que se deben elegir cuidadosamente las palabras: Nico Bianchi Arce no llegó a su casa; Nico Bianchi Arce está en su casa. Porque es acá donde siempre estuvieron él y los suyos. Su hijo y sus sobrinos corren y juegan, mientras el resto de su familia reparte sonrisas que no les entran en las caras.

Por Federico Kotlar (En Twitter: @fkotlar)

El protagonista acaba de firmar contrato por un año con el club que ama desde la cuna. Saluda a cada instante a viejos conocidos y da la impresión, como el mismo se encarga de contar, de que su familia no son solo los que llegaron con él. Somos todos los que estamos ahí compartiendo ese momento soñado. Cada minuto de esta mañana es parte de una ilusión que tuvo siempre. Que antes, por el andar de una carrera que lo llevó a ser campeón con San Lorenzo y a jugar en Europa, pasó por otros destinos. Pero que ahora, a los 30 años, se le está cumpliendo.

-¿Cuántas veces soñaste con este momento y qué objetivos aparecen para lo futbolístico?

– Imaginate que, por mi edad, yo no pude ver a Atlanta en Primera. Viví muchos golpes. Y los objetivos son muchos. La clave es empezar con las cosas bien en lo futbolístico. Y poder ascender, que es un sueño. Pero el sueño mayor es ver a Atlanta en Primera. Y ser parte de eso es algo que me va a llegar a lo más profundo del corazón. ¿Es un sueño? Sí, es un sueño, pero los sueños están para cumplirlos. Y poder venir con esta edad, en la que tengo un tirón todavía largo para poder cumplirlo desde adentro, es espectacular. Y si no es desde adentro, como yo vivo acá y esta es mi casa, apoyaré desde donde sea para poder lograrlo. Si no lo logro dentro de la cancha, y lo puedo ver desde la tribuna, voy a ser feliz y estaré abrazado a mi familia viendo eso. Pero uno se tiene fe de que puede colaborar para eso. Entonces, ¿qué mejor que venir con esta edad? Y resigno un montón de cosas, pero mi pensamiento es que ese sueño va más allá de lo que pueda resignar.

-¿Qué resignaste, qué posibilidades tenías?

-En lo económico, hay muchísima diferencia. Creo que es lo primordial cuando te dicen todos: “Estás enfermo”, “¿Qué estás haciendo?” (se ríe) Creo que todos se refieren a eso. Por eso te remarco que a mí esa alegría no hay plata que me la pueda dar.

-¿Qué necesita Atlanta para volver a Primera?

-Trabajo. Lo veo bien al club yo. ¿Por qué te digo esto? Porque muchos, como somos hinchas, lo único que vemos es si la pelota pega en el palo o entra. Yo veo otras cosas, porque yo vivo en el club. Yo estoy en el día a día. Desde el lugar del hincha, pero estoy. Entonces hoy ver, como te decía, que podemos tener una sede, que tenemos un proyecto de microestadio, ver esas cosas… Que por eso se lo agradecí al presidente, que me lo muestre, poder verlo, para mí eso vale. Vos no podés apuntar a crecer y no tener nada. Entonces yo desde ahí veo y pienso: ¿Qué se puede hacer? En lo futbolístico, lo que queremos todos es ascender, vamos con eso. Pero no pasa por priorizar el tema futbolístico y que después asciendas a la B Nacional y que sólo estés un año. Eso no sirve de nada. Entonces cuando digo trabajo, es trabajo en todo el club. ¿Cómo se puede ayudar? Estando adentro. Por eso me meto en esto. En lo futbolístico, trataremos de hacer hasta lo imposible.

-¿Sufrís con el presente de Atlanta, con las frustraciones porque el ascenso no llega?

-Mirá, yo confío en esta gente que está en Atlanta, porque me dio razones para eso. Porque yo vi acá, cuando tenía 13 años, que se juntaban y tenían que levantar la mano para ver quién se animaba a ser dirigente. Yo creo que ahí sí estaba mal Atlanta. En cambio creo que ahora está en el mejor momento. Porque ahora puede empezar un proceso que haga que en junio del año que viene estemos, primero y ojalá, todos abrazados festejando un ascenso. Que es lo que queremos, como el hincha que paga y viene a ver eso. Pero dentro de lo institucional, creo que también Atlanta puede estar muy bien el año que viene. Porque yo viví, desde que tengo uso de razón, muchas más malas que buenas. Que mi viejo me dijera: “No sabés lo que era este club”. Y pensar dónde había quedado eso. Para mí, recuperar la sede fue todo. Ver la sede ahora cómo está… Por favor: que nadie se olvide de cómo estábamos. De que tuvimos que hacer de locales en cancha de Excursionistas, un montón de cosas… Para mí lo de la sede es fundamental. En lo personal, hoy que soy padre, poder llevar a mi hijo y tener pileta, que se pueda hacer deporte, entrar al club a cualquier hora y que haya gente haciendo deporte, es genial… Por favor, no nos olvidemos de que todo eso no lo teníamos.

Antes de este presente de alegría, hay un pasado en el que nació ese amor hacia Atlanta que Nico nunca ocultó, más allá de la camiseta que usaba como profesional. Una pasión que a él le llegó, como a muchos, a partir de una herencia familiar. Pero que en su caso creció con el correr de los años.

-¿De dónde viene la pasión por Atlanta?

-Arranca en la familia. En mi abuelo, que lo trajo a mi viejo. Pero la enfermedad total me la transfiere mi hermano. El que más fanático se hizo fue Alfredo. Y de ahí viene la herencia mía, de empezar a ir a todos lados. Uno de chiquito se hace hincha, pero después el tema de la adolescencia… yo mismo a los 13, 14 años, cuando no te dejaban ir de visitante porque era peligroso, y me metía en cualquier lado… Y así te vas creando tu grupo de amigos, y todo alrededor de Atlanta.

-¿Hace cuanto empezaste a recorrer este estadio?

-Y, de chiquito… Según mi hermano, hay cosas que pasaron acá y de las que ni siquiera me acuerdo. Así que imaginate que de chiquito, chiquito. Y después la pasión, cuando uno va creciendo y pasa la adolescencia, se empieza a hacer muchísimo más fuerte. Y es hincha, pero hincha de verdad. De a veces no mirar tanto los resultados sino las obras que se van haciendo en el club. Comer, convivir, tener nuestros amigos, todo acá en el club.

-¿Cuáles son tus primeros recuerdos vinculados a Atlanta?

-A mí lo que me apasionó siempre es el día a día en el club. El estar acá abajo, cuando no teníamos la sede, y te tenías que tomar un mate cocido acá debajo de la platea. Son esas cosas que no tienen precio, no tienen valor. Cosas que le van a quedar a uno para siempre. Hoy que soy padre, me emociona poder vivirlo con hijo. Y que tengamos la sede y que tenga donde tomar un mate cocido, como nosotros pero en un lugar así, es algo impagable. Por eso te decía: nosotros somos hinchas y no nos importa si estamos en la primera B, en la B Nacional o en Primera. El día a día en el club es algo… Poder disfrutarlo con mi hijo, para mí no tiene precio.

Ahora a Nicolás le toca ser parte de un proyecto que en el fútbol busca el ascenso tantas veces postergado. Queda claro que no es uno más en ese esquema. No solo por su corazón bohemio, sino por una experiencia que lo transforma en un refuerzo que cualquier club de la categoría quisiera tener. Él sabe que no puede escapar a esa realidad. Y se hace cargo.

-¿Qué tenés para ofrecerle a Atlanta a esta altura de tu carrera, después de haber sido por ejemplo campeón en Primera y jugado en Europa?

-Mucha experiencia, que se marca con hechos. Tuve la suerte de compartir plantel con grandes jugadores que hoy son figuras mundiales y son amigos. Y después, creo que siempre tuve la cabeza abierta para aprender, porque no se puede aprender nada si uno se cierra. Y todas esas cosas, en el proyecto que tenemos todos, es fuerte para los jóvenes. Porque todos fuimos jóvenes, y poder tener el respaldo en un jugador más grande es fundamental. Si hasta me pasa a mí, con el afecto que me está dando toda la gente, que es impresionante y no esperaba que fuera tan grande… Pero para ellos, que se puedan apoyar en mí, eso es muy importante. Formar parte de un grupo que se sienta respaldado con eso, creo que al jugador joven le sirve y se le puede sacar un jugo y restarle presión. La verdad es que todos fuimos jóvenes, y dentro de la categoría somos los más grandes. Para chicos que vienen de otros clubes menores del Ascenso a jugar a Atlanta, pueden llegar a sentirlo. Entonces darles un respaldo creo que es algo que puedo aportar y va a ser en beneficio de todos.

-Te toca ser entrenado por Pepi Berscé. ¿Te acordás de él como jugador?

-Sí, claro. Y en lo que es el trabajo como técnico, puse mi votito para que viniera. Porque me cansé como hincha de Atlanta, como creo que todos, de venir a jugar un partido trascendental para poder ascender y que no se sepa a qué jugamos. Y querer subir porque somos Atlanta. ¡No va más esa! Esa es muy vieja. Nos quedamos con algo así y no va. Entonces creo que es mejor sacarles el azar a las cosas todo lo posible. Hay que trabajar y poder marcar una diferencia. Puede salir mal o bien, sí. Pero ¿cuántas veces probamos y salió mal? Vayamos por esta, por marcar una diferencia. ¿Decimos que somos Atlanta? Bueno, vamos a marcarlo. En juego, en algo pensado. Después puede salir bien o mal, como te decía. Pero bueno, me parece que tenemos más chances de que salga bien que de que salga mal.

-¿Y qué conocías del Pepi para poner el voto antes?

-Yo estuve en Banfield dos años y medio trabajando con Almeyda. Que fue la manera en que más saqué ventaja en lo futbolístico y además disfruté. Y nos llevó a ascender, a mantenernos en Primera, entrar a copas. Cosas que en ese momento Banfield ni se esperaba. Pepi trabajaba con Gaby Milito. Y cuando me contó la manera en que trabajaba y vi la manera en qué lo hacía, lo veo casi igual a lo que trabajaba Matías. ¿Por qué, si lo pudo hacer Banfield, no lo podemos hacer nosotros? ¿Por qué lo pueden hacer otros equipos? Hay miles de ejemplos. Entonces, ese es el camino. Pienso yo. Y después hay que tratar de hacerlo y bien, que no es fácil. Pero por eso el tema es el trabajo. Y trabajarlo y tener paciencia creo que va a ser fundamental.

-¿Qué sentís con los refuerzos que van llegando?

-Me gustó que, dentro del proyecto, están buscando a gente que quiere venir a Atlanta, con ganas. Y es bueno ir más para el lado del trabajo y lo que querés llevar a cabo, que a nombres. Porque si vas al nombre, le das una caricia al hincha, pero a las tres fechas te olvidaste y no tenés ningún proyecto. Ir a buscar a esos jugadores y a los jóvenes que tienen buena preparación, que vienen de equipos que tienen preparación en inferiores… Yo tuve la suerte de hacer la preparación de punta a punta en San Lorenzo, y cuando me tocó ir a equipos chicos se notaba la diferencia. Entonces no es lo mismo hacerlo en clubes como Boca y Lanús, que trabajan con los chicos de manera especial, que en otros. Ir a buscar a esos jugadores creo que va a ser lo mejor y van a dar una entrega que capaz que otros jugadores no la tienen.