Los partidos fantasmas

Por Marcelo RodríguezAtlanta Comu Copa Argentina 120815_46

No era un partido inocente. El escenario y el próximo rival invitaban a descifrar un enigma vinculado con la historia. A primera vista el cruce contra Comunicaciones podía interpretarse como el partido maldito. Un dedo en la llaga de viejas heridas. Ahí, en la cancha de Huracán, Atlanta había sufrido el fatalismo de los penales. Una definición de 13 a 12 a favor de Temperley nos había dejado en las puertas de la vuelta a Primera. Aquella final de la B la tenemos aprendida de memoria, como las cosas que hay que saber sí o sí. De Manuel Belgrano se conocen sus victorias. Pero desde chicos repetimos como una letanía que perdió en Vilcapugio y Ayohuma. La Patria Bohemia exige aprender las derrotas que duelen, las que nos hacen más de Atlanta. Ahí perdimos por penales un partido memorable, que en los 90 minutos habíamos ganado 1 a 0 con dos jugadores menos. La derrota en la ida nos llevó a esa instancia de ruleta rusa futbolera.

Llovía el miércoles 12. Llovía mucho. Esta Buenos Aires versión Londres aportaba el componente épico. Casi como una premonición, Comunicaciones llegó al empate cerca del final. Eran los dieciseisavos de final; un partido mata-mata, dicen los brasileños.

Los fantasmas del penal errado por Hrabina en 1982 esta vez los barrimos cantando, más allá de la lluvia. Y conseguimos un triunfo (7-6) que nos dio el pasaje a octavos de final. Jamás se igualan las viejas derrotas con triunfos actuales. Sin embargo, ayudan a cicatrizar el pasado. El triunfo por penales contra All Boys, también por Copa Argentina en cancha de Huracán, ya había sido una especie de paliativo con ese pretérito imperfecto.

En el electrocardiograma que es la vida de Atlanta nos tocó ascender en el 83, bajar al año siguiente y, otra vez, volver a jugar una final para estar nuevamente en Primera. Fue hace 30 años, contra Racing. En el juego de las revanchas con la década del 80, nuestro próximo rival en Copa Argentina es la Academia. Será, como contra Comunicaciones, un partido fantasma. Uno que se cuela en la dimensión de estos años, aunque nadie dejará de repasar aquel Vilcapugio o Ayohuma jugado en la cancha de River, donde perdimos la última oportunidad de jugar en la A. Si la del 80 fue nuestra década perdida, ahora vamos por la reivindicación histórica que esperamos hace tanto. Hace mucho. Hace ya demasiado. Llegó la hora de nuestra década ganada.