Atlanta no pudo reponerse del penal mal cobrado y volvió a perder

Atlanta Estudiantes 010915_43Estaba para ganarlo. Es muy difícil dudar de que Atlanta se encaminaba a una victoria importante, que podía servir para reencontrarse con el buen rumbo futbolístico que se había perdido en buena parte de los últimos partidos. Se encontraba un gol arriba y merodeaba el segundo, ante un rival que daba ventajas atrás. Pero de repente surgió un actor inesperado en la helada noche de Villa Crespo: el árbitro Pablo Dóvalo, quien sancionó un penal inexistente que cambió el rumbo del partido. Ahí todo se volvió cuesta arriba y el local quedó otra vez preso de sus propias limitaciones. Sobre todo -y a esta altura es un drama que se repite con periodicidad exasperante- de la enorme dificultad para remontar situaciones adversas. Estudiantes, del otro lado, aprovechó todo para llevarse por 2-1 un partido que terminó de despegar a Atlanta de la pelea por el título.

Por Federico Kotlar (@fkotlar)

Después de la buena producción por la Copa Argentina ante Racing -más allá de la caída por penales-, Atlanta volvía a casa con la necesidad de enfocarse otra vez en el torneo. Para este partido, Sialle dispuso dos variantes con respecto a la formación titular de San Juan: Serrano reemplazó al suspendido Galeano y Fernandes Silva ingresó por Cortizo con la idea de sumar más fútbol a la mitad del campo. Un objetivo que en buena medida se cumplió, sobre todo en el primer tiempo.

Aunque con esquemas diferentes, los dos equipos mostraron desde el comienzo virtudes y defectos similares: buena movilidad y precisión en ataque, pero lagunas importantes atrás. Y el primero que casi saca ventaja de la flaqueza del rival fue Estudiantes: a los 9 minutos, en una pelota parada, Nahuel Benítez quedó increíblemente solo dentro del área chica y de manera difícil de comprender remató desviado.

Atlanta empezó de a poco a inclinar el trámite a su favor. Fue clave en esos minutos Fernandes Silva, esta vez ubicado como doble 5. Con buena movilidad, encontró los espacios vacíos y se convirtió en una pesadilla para la defensa de Estudiantes. De todas maneras, la primera llegada de Atlanta se originó fuera de su zona de influencia, por derecha. Tras una muy buena sucesión de toques a los 25, Mancinelli quedó mano a mano. Pero demoró su remate y le dio tiempo al arquero Martínez de atorarlo para impedir el gol.

En momentos en que Atlanta trataba de acomodarse para sufrir menos las pelotas paradas ante un rival con muy buena altura, encontró la gran alegría de una manera extraña. A los 32, Díaz Villán hizo llegar una pelota bombeada al área de enfrente, en lo que parecía más un rechazo que un centro. Pero la pelota sobró a la defensa del equipo de Kopriva y apareció solo Pedrozo, que con un derechazo medido marcó el primer gol.

El local, envalentonado con la ventaja, fue por más y casi vuelve a sonreír enseguida. Porque Fernandes Silva, que pasaba un gran momento, se filtró entre los defensores de Estudiantes y, de frente al arco, remató apenas desviado a los 35 en una chance que pudo haber terminado de inclinar el partido. Pero el futuro se escribiría de una manera muy diferente.

Para volcar la historia fue clave el papel del árbitro. Cayó un pelotazo largo al área de Atlanta y Diego Torres empujó ostensiblemente a Martínez Montagnoli, quien en su caída tomó a su rival. Quedó claro para todos en el estadio que era falta a favor de Atlanta, pero al delantero le bastó con engañar a un protagonista central: Dóvalo ignoró la infracción de Torres y cobró la del defensor. Fue entonces penal, convertido por el propio jugador de Estudiantes. Era el empate a los 40 y -aunque no era seguro en ese momento- el final para la felicidad en el Gran León.

El clima se enrareció. Por más que Mancinelli casi volvió a poner a Atlanta en ventaja con un centro que estuvo cerca de meterse en el segundo palo, los nervios empezaron a ganarle el partido al equipo de Sialle, que se fue a los vestuarios atrapado en medio de un problema que le había caído del cielo. O del silbato del árbitro, en rigor.

Para colmo de males, a los 3 minutos Estudiantes consiguió el segundo gol. Fue en otra intervención de Diego Torres, quien habilitó con precisión a Nahuel Benítez. El delantero le ganó el espacio a Martínez Montagnoli y definió con un remate cruzado y violento ante la salida de Aurrecochea. Terminaba de sumarse así el último condimento para el caldo envenenado que ya se olía en Villa Crespo.

A diferencia de otras oportunidades, Atlanta esta vez sí dispuso de buenas chances de gol para emparejar la historia. Pero de a una se fueron diluyendo todas. La más clara, a los 18, se escapó con un remate de Silva que parecía buscar el arco pero se fue por el primer palo.

Sialle dispuso el ingreso de Guzmán por Fernandes Silva, quien jugó su mejor partido en el club. Aportó poco Chaco, en un contexto desfavorable para él: lo ahogó una defensa que supo recortarle los espacios tan necesarios para su juego. Otro ingresado, Quiroga, aportó algo de juego por la franja izquierda, pero ni él ni Soto Torres, quien entró sobre el final, alcanzaron a darle la pimienta necesaria a un ataque que no pudo usufructuar el hombre de más con el que contó Atlanta más de 20 minutos por la expulsión de Guillermo Benítez. En cambio se quedó sentado en el banco Ledesma, el único delantero neto que incluyó el DT entre los suplentes ante las lesiones de Maraschi y Diego Martínez.

Se consumó así una nueva decepción en Villa Crespo para un Atlanta que perdió cuatro de sus últimos cinco encuentros y que, contando la Copa Argentina, apenas obtuvo una victoria en los últimos siete partidos. Cuesta controlar la desazón cuando todo rumbeaba para poder llevarse tres puntos en un partido de los pesados y al final no quedó nada. Ahora, la tarea será la reconstrucción para encarar la parte definitoria del torneo. Material para ilusionarse hay. Pero, al menos por ahora, parece estar desaparecida la llama para volver a encenderlo.

SINTESIS

Atlanta (1): Aurrecochea; Silva, Díaz Villán, Martínez Montagnoli y Benítez (ST 21’ Quiroga); Mancinelli, Palisi (ST 40′ Soto Torres), Fernandes Silva (ST 13’ Guzmán) y Pedrozo; Serrano; y Bonfigli. DT: Arnaldo Sialle. No ingresaron: Barucco, Torres, Cortizo y Ledesma.

Estudiantes (2): Ramiro Martínez; Gustavo Benítez; Zaragoza, Lopes, Caro Torres y Guillermo Benítez; Seri, Barbeito y Diego Torres (ST 44’ Paillalef); Nahuel Benítez (ST 40’ Joao) y Figueroa (ST 28’ Kruchowski). DT: Juan Carlos Kopriva. No ingresaron: Díaz, Avalos, Gomez y Strillevsky.

Goles: PT 32’ Pedrozo (A) y 40’ Diego Torres (E). ST 3’ Nahuel Benítez (E).

Amonestados: Silva, Palisi, Martínez Montagnoli, Leandro Benítez y Serrano (A), Lopes, Zaragoza, Caro Torres y Barbeito (E).

Expulsado: ST 27′ Guillermo Benítez (E).

Arbitro: Pablo Dóvalo.

Cancha: Atlanta.

Fotos: Juan Ignacio Calcagno.