Atlanta consiguió un esperado triunfo ante All Boys y agranda su ilusión

Era uno de los partidos que los hinchas aguardaban especialmente en este campeonato. Después de más de siete años -el último choque había sido por la Copa Argentina 2011/12, con empate 1-1 en el tiempo regular y victoria bohemia por penales-, Atlanta volvía a chocar contra All Boys, uno de sus principales rivales. En una gran demostración de fútbol y coraje, el equipo del Pepe Castro se quedó este miércoles con un justo triunfo 3-2, que debió haber sido incluso más amplio, y quedó consolidado como uno de los grandes candidatos en el torneo.

El DT apostó a un esquema algo más conservador que el de cuatro días atrás en la victoria contra JJ Urquiza. Gabriel Seijas reemplazó a Brian Miranda para fortalecer la dinámica y la marca en el mediocampo y apostar a un 4-4-1-1, con Miguel Caneo otra vez como media punta.

Desde el comienzo quedó claro que, más allá de lo que podía señalar una formación más equilibrada, Atlanta no había elegido la cautela como postura para enfrentar de visitante a uno de los animadores del campeonato. Y pronto hubo premio para esa decisión con la que se encaró el encuentro. Iban 5 minutos y Caneo -en su mejor actuación desde que llegó a Atlanta- puso un pase preciso para la entrada de Colombini, que quedó mano a mano y definió con oficio de emboquillada para burlar la desesperada salida de Pucheta.

Estar en ventaja tan pronto reafirmó las ideas de Atlanta y a la vez dejó en desconcierto a un All Boys que mostró pocas ideas para quebrar a un rival muy ordenado. Apoyado en la seguridad de un arquero y una defensa permanentemente concentrados y que despejaron cualquier peligro, en la ubicuidad y la precisión de Enrique y en un Caneo que se manejó como un director de orquesta, el bohemio dio en ese primer tiempo una demostración de gran fútbol como para ilusionar a cualquiera.

Faltaba que toda esa superioridad se cristalizara en una mayor distancia en el resultado, y así fue a los 25 minutos, cuando un centro milimétrico de Enrique encontró solo en el borde del área chica a Colombini para que pusiera el segundo de su cuenta personal con un cabezazo esquinado. Atlanta era mucho más, estaba dos goles arriba y en Floresta, donde se vivía el partido como si fuera un clásico, reinaba el estupor.

Ante la absoluta superioridad de su rival, Pablo de Muner decidió no esperar ni siquiera al final del primer tiempo para tratar de patear el tablero. Apostó al ingreso de Vera por Guerra para reforzar la ofensiva y pasar del 4-2-3-1 inicial a un 4-3-1-2 que pudiera incomodar a la muy sólida defensa de Atlanta. Enseguida estuvo cerca del descuento All Boys, con una distracción en una pelota parada que pudo haber costado muy caro y que terminó con un cabezazo que salió al medio y pudo controlar Rago.

Llegó el entretiempo y la misión de Atlanta era tratar de repetir el libreto de la primera mitad que tan bien le había salido. En el local ingresó Rodrigo Díaz, un jugador con clase de Primera División y que está en proceso de recuperación de una lesión. El Rengo trató de hacerse eje de su equipo y lo consiguió por momentos, pero se encontró con un bohemio que seguía muy seguro en defensa y bien parado para lastimar de contraataque.

Con este panorama, las primeras chances de gol de la etapa fueron para Atlanta, pero primero Oyola -que pecó de egoísmo en un par de buenas excursiones por izquierda que podrían haber terminado en un pase atrás y prefirió definir él- y después Enrique fallaron en la puntada final.

El partido entró después en una meseta, en la que el local trataba de lastimar sin puntería y los del Pepe Castro dejaban que el reloj, su aliado, avanzara hacia el final. Saltaron a la cancha Mazzanti y Milton Giménez en lugar de los extenuados Oyola y Caneo para dar un poco de aire. Y Milton pudo haber aumentado a poco de ingresar pero perdió ante el achique de Pucheta. También a los 38 el arco de Atlanta se salvó de milagro con un remate de Nichiarelli que pegó en los dos palos del arco de Rago.

Sobre el final, Pepe hizo ingresar a Modesto por Colombini para terminar de cerrar el partido. Y el volante sorprendió a todos: un minuto después de su entrada y en aparente posición adelantada -que luego se comprobó que en realidad no fue- entró en soledad al área y definió con clase sobre la salida del arquero para darle al partido cifras de goleada.

Algo relajado, Atlanta cometió en el final su primer pecado del partido y permitió dos goles de Nichiarelli, ingresado en el segundo tiempo y que terminó como el mejor jugador por lejos de un inexpresivo All Boys. Pero no hubo tiempo para más y así se cerró el choque con el festejo bohemio para el 3-2 en Floresta. Tres puntos que sirven para festejar ante un rival importante de la categoría y para demostrar otra vez que Atlanta no es menos que nadie en este campeonato.

SÍNTESIS

All Boys (2): Pucheta; Barrios, Frontini (ST 25’Nichiarelli), Vázquez, Lusnig; Nicolás Sánchez (ST Rodrigo Díaz), Soria; Celiz, Guerra (PT 29’ Vera), Cristian Sánchez; y Tellas. DT: Pablo de Muner. No ingresaron: Guarracino, Gastón García, Osvaldo Ramírez y Lucero.

Atlanta (3): Rago; Molina, Cherro, Alan Pérez, Ochoa; Enrique, Previtali, Seijas, Oyola (ST 20’ Mazzanti); Caneo (ST 24’ Milton Giménez); y Colombini (ST 42’ Modesto). DT: Fabián Pepe Castro. No ingresaron: Viaín, Tecilla, Barbosa y Miranda.

Goles: PT 5’ y 24’ Colombini (Atl). ST 43’ Modesto (Atl); 44’ y 47’ Nichiarelli (AB).

Árbitro: Pablo Giménez.

Amonestados: Nicolás Sánchez (AB).

Cancha: All Boys.

Fotos: Juan Ignacio Calcagno.